viernes, 15 de febrero de 2008

GANDALF... TE ESPERAMOS


Ayer me dieron una de las noticias más bonitas que he recibido en mucho tiempo. Dos amigos queridos, A y E, están embarazados! Desde aquí y desde ya, me ofrezco para hacer de babysitter cuando en los momentos duros rueguen por un rato a solas para cenar o ir al cine como en los viejos tiempos. Tengo carta de recomendación y nueve sobrinos me avalan.

Una vida que va creciendo dentro de ellos. No imagino la sensación. No puedo siquiera pretender entender las emociones que se van despertando en ellos.

Quien me conoce sabe de mis deseos frustrados –de momento- de ser padre. Sé que llegado el momento de serlo sabría hacerlo bien, pues estoy convencido que para ser un buen padre lo fundamental es querer serlo. A y E lo serán, me consta su deseo de que este momento llegara.

No quiero ni puedo decir más. Simplemente quiero enviarles a los “tres” un abrazo cálido y mi cariño.

Felicidades!

Postdata. Lo de Gandalf es una broma… eso espero, besos

miércoles, 13 de febrero de 2008

UN SISTEMA LLENO DE ALMAS... GEMELAS


Hace tiempo que no escribo. Hace tiempo que no comparto con vosotros mis emociones y sentimientos a través de este espacio. Hace tiempo que os echo de menos.

Hoy, mi amiga R me preguntaba ¿ya no escribes en tu blog? Respondí que hacía mucho tiempo que no lo hacía, pero que lo echaba de menos; a lo que ella respondió: “me gustaba lo que escribías” Pues bien, querida amiga, este post va por ti, por los amigos que pueden ser… almas gemelas.

Hace unos días recibí en mi casa a dos grupos de amigos que apenas se conocen entre ellos. La invitación, forzada inicialmente por algunos, tenía como fin el provocar un acercamiento entre ellos.

Quince personas invadieron mi casa. Son mis amigos, pero no son todos, pues no estaban algunos a quienes tengo mucho que agradecer y que quiero tanto.

Durante días me dediqué a limpiar mi casa y a cocinar para ellos. Me gusta que mis amigos se sientan cómodos en casa. Y así fue. Comieron, conversaron, rieron, cantaron, bebieron y bromearon. Se fueron contentos y yo me quedé felizmente cansado. El esfuerzo valió la pena. Fue un domingo alegre entre comida mexicana y risas por todas partes.

Cuando se fueron todos pensé con nostalgia: “qué pena no tener alguien con quien compartir este momento, alguien que hubiese sido coanfitrión y con quien comentar el transcurso del día”.

Recordaba cada momento, cada risa, cada comentario favorable de unos para otros, las risas que mi querida P generaba en todos –si la conocieran en las distancias cortas, en las conversaciones, seguro que la adorarían-, las provocaciones de J intentando ponerme el sello del grupo del que forma parte, el rubor de mi JN ante las miradas y bromas seductoras de P,… cada momento venía a mi cabeza. En ese instante me convencí de algo: “quien entre en mi vida tiene que encajar”, pues mi dicha no sería completa sin esas personas compartiendo mi vida con quien se convierta en mi compañero.

Esta tarde, con mi “hermano” J, hablaba de nuestras expectativas. Ambos hemos pasado por muchas historias, por diversas rupturas y por algunas parejas. En un momento pregunté: “¿tú crees que alguno de nuestro grupo llegue a casarse?” a lo que respondió que ahora mismo su negatividad le hacía pensar que no.

Pues bien, esta noche mientras la colada seguía su proceso centrifugador, me puse un episodio de Sexo en Nueva York, esa serie que para algunos está llena de estereotipos y tópicos, pero de la que aún así puedes extraer algo que te haga pensar. La casualidad quiso que fuese el primer episodio de la temporada cuatro, en el que Carrie cumple 35 años y recibe un plantón de todos en su cena de cumpleaños. En dicho episodio hay una frase de Charlotte –con quien me identifica mi compañero de piso- que dice a Carrie mientras ésta declara su sensación de soledad: “no os riáis de mí, pero quizás podríamos pensar que nosotras (Miranda, Samantha, Carrie y Charlotte) somos almas gemelas” Y he caído en cuenta que las almas gemelas no siempre son las parejas, a veces los amigos, los verdaderos, pueden ser nuestras almas gemelas.

Soy afortunado. Tengo muchas almas gemelas. Almas gemelas que me dan vida, que me dan alegrías, que me sujetan cuando me tambaleo y que me riñen cuando quieren abrazarme pero prefieren que aprenda la lección.

Ahora, mientras llega mi compañero –sí, es verdad que para todos hay alguien especial- disfrutaré de mis almas gemelas.

Gracias a todos vosotros, y a ti, R que, aunque no estuviste eres tan especial como todos ellos.

Os dedico la foto. Cada planeta un alma, cada uno distinto, todas almas gemelas pues forman parte de un sólo sistema, mi corazón.

domingo, 16 de septiembre de 2007

VELOCIDAD MÁXIMA, NO TRASPASAR… DESCUBRIENDO LÍMITES


Un cumpleaños, una habitación con muchos cojines, siete chicos gays, comida, bebida y algunos corazones rotos, fueron el escenario ideal de la catarsis de los pensamientos.

Es entonces cuando escuchas las historias ajenas, que empiezas a ver luces y sombras de tu propia historia. Unas veces te reconoces y otras, simplemente, lo entiendes. Lo cierto es que después de tremendo recital te quedas con la música en la cabeza, con esa tonadita que te va llevando a tararear todo el día tus pensamientos, en busca de qué? no lo sé, pero ahí sigue; una cancioncita que no desaparece, que se queda programada para sonar y sonar. Y al final, frente al ordenador y con un helado de chocolate funge brownie en la mano, llego a una única conclusión: por difuso que parezca, todo tiene un límite.

Algunos de los presentes a esa reunión, entre risas y bromas, dejaron asomar cierta tristeza en sus miradas y en sus comentarios. Más de uno parecía sufrir por algún tipo de desamor; otro más me dio la sensación que no entendía del todo lo que se decía, parecía tan racional, que llegué a pensar que muchas experiencias no ha tenido. Luego, no faltan los que tienen “ese tema” resuelto, y que, aparentemente viven en una eterna luna de miel. Pero el protagonista de la reunión era un chico muy atractivo (no, no soy yo, jeje) que lleva un largo tiempo pasando por el más doloroso episodio postruptura que ha vivido.

Es por todo eso que me he preguntado por los límites en una relación. Hace unos días me declaraba un apostador de las relaciones, de jugarme hasta el alma por una relación; este chico atractivo se ha jugado la piel, y yo pienso: “ha sido demasiado” pero cierro la boca pues no creo que sea el más indicado para hablar de ello. El detalle es que, cuando apostaba por “apostar” me faltó apostillar “si, siempre y cuando la relación merezca la pena”. Y parece ser que ahí está el problema, ¿cómo podemos identificar y, además, aceptar que una relación no merece la pena?, ¿cómo puedes acallar los sentimientos que turban la mente y te emborrachan la razón? ¿dónde están los límites?

Una y otra vez este chico cometió los mismos errores, sabiendo que estaba cayendo en ellos, entonces, ¿por qué no hizo nada? ¿es el amor la excusa para disfrazar otros sentimientos que suelen esconderse y que tienen que ver contigo mismo? Hay momentos en los que me gustaría sujetarle de los hombros y agitarlo, despertarlo de ese letargo que le está costando la salud y su tiempo, pero ¿cómo puedo siquiera atreverme a decir algo si yo antes no me sacudo a mi mismo?

Voy descubriendo mis propios límites, y mi propio límite soy yo…a ver si me explico. No se trata de establecer mis límites en función de lo que hagan los demás, mis límites son mis sentimientos, mi límite es mi ánimo, mi cabeza y mi impulso, mi deseo y mi rechazo, mi risa y mi llanto, mi hambre y mi desvelo, mis ganas y mi respiración… ahí voy descubriendo que soy yo el centro de mi vida ¿quién más puede ser? y que no hay amor que sirva de excusa si no reconoces el que debes tener por ti mismo. Quisiera poder decirle eso a mi amigo, pero es que apenas lo estoy descubriendo yo.

Besos a todos y buena semana…

jueves, 13 de septiembre de 2007

UNA PARTIDITA?



Vuelvo con mucho ánimo y muchas historias que contar. Han pasado un par de meses desde el último post y si no he escrito no ha sido por falta de ganas e ideas. La invasión familiar me dejó feliz pero extenuado. No conforme, a ello hay que sumar el cambio de giro que ha sufrido mi vivienda, que ha pasado de ser unifamiliar a refugio, eso si, vida no le falta… y que siga así.

Hace unos días, charlando con el Doc sobre aficiones y hábitos, coincidimos en los juegos de cartas como costumbre familiar fuertemente arraigada. Otro día, en otra conversación, hablando con mi Big particular, se mencionó el verbo apostar. A partir de entonces he pensado que en las relaciones podemos ser tan diferentes como lo somos en un casino de Las Vegas, así que:

Ladies and gentlemen, welcome to Las Vegas!!!!

Y es que, por ejemplo, si analizamos una partida de póker, acaso no es frecuente encontrarse con aquel que apuesta hasta los calzoncillos, con riesgo a quedarse sin ellos o ganarse el chalet en la sierra del contrincante? En el amor creo que no hay mucha diferencia, quien apuesta gana o pierde, y existe una relación proporcional entre la apuesta y la ganancia… o la pérdida.

Por otro lado una partida puede ser tan larga o tan breve como sus jugadores dispongan. Hay quienes prolongan las partidas haciendo pequeñas apuestas, de tal manera que los otros jugadores siguen en la mesa, hasta que la partida empieza a parecer eterna y lo que era divertido ya no lo es tanto. Entonces, llega un momento en que el jugador A decide apostar fuerte, ver que juego tiene el jugador B, así que echa mano de la cartera y saca su resto diciendo: VOY! que cuál es el resultado? mmm ganas o pierdes, pero al menos “A” no sigue sentado esperando que algo suceda.

Hace unos días, mi amigo callistafloja decidió apostar; algunos pensamos que era una apuesta temprana pues aquella partida no llevaba más de dos rondas, incluyendo el receso de la llamada y la meada; sucede, pues, que la partida terminó, no sé si ganó o perdió (preguntárselo a él) sea lo que sea, a veces perder un poquito no es perder… y siempre habrá más partidas, no creen?

Otra amiga, libélula, está a punto de hacer una gran apuesta, es como una jugadora de ruleta, sabe que hay mucho riesgo, se encuentra excitada y nerviosa ante ese gran reto; no la culpo, es que el premio es tan apetecible que es difícil no jugar; esta vez, con suerte, quizás se lo lleve a casa; eso me gustaría, creo que ya le toca ganar… por cierto, el 27 es un número excelente, o no, Rita?

Habéis estado en algún bar de esos en los que pululan los ludópatas de las tragaperras? son los que siempre están solitos tirando de las dichosas palanquitas esperando llevarse un montón de calderilla, aunque hay casos en que los premios son gordos, gordos, pero por lo general te puedes tirar horas frente a una máquina sin que ésta te dé nada. También puedes estar tirando simultáneamente de dos o tres palancas, o las que quieras, eso si, procura que estén a la mano para que nadie te las pise.

A mi esto de las tragaperras no me gusta nada, prefiero los juegos en los que te sientas y miras a los ojos de los otros jugadores, a sus caras, pues cada movimiento y cada gesto te dan información de su juego… aunque a veces los mensajes sean erróneos.

Luego, no falta quien pasee por el casino sin jugar, dedicándose a mirar y observar cómo juegan los demás. Desde esa posición puede sentir el propio confort cuando observa la pérdida de otros… pero, también, es posible que sienta el gusanillo de la envidia cuando la fortuna le sonríe a otro que ha decidido jugar y apostar a lo grande.

Sea como sea, el juego que elija cada uno, yo prefiero jugar, divertirme, dejarme los calzoncillos si es necesario. No podría estar en el casino bebiendo y mirando como arriesgan los demás; para eso están los espectáculos, si te cansas de jugar, corre a ver un show, al menos podrás divertirte y no perderás el tiempo deambulando como alma en pena.

Ahora, respecto a las apuestas ¿por qué, para variar, no apostamos un poquito por uno mismo? No es cinismo ni egoismo, es simplemente el circuito de aguas del Spa, el tratamiento base para lo demás.

Bueno, y tú qué dices? Vas o no vas?

Postdata. Procura no beber mucho, que puedes terminar en la chapel of love casado por Elvis.

Soundtrack: El Rey: Is now or never, I can’t help falling in love with you, don’t be cruel, love me tender

miércoles, 11 de julio de 2007

CARIÑO, ME COMÍ UN ARGENTINO!


Cliché (R.A.E.)

(Del fr. cliché).
1. m. clisé (‖ de imprenta).
2. m. Tira de película fotográfica revelada, con imágenes negativas.
3. m. Lugar común, idea o expresión demasiado repetida o formularia.

Y es que el psicoanálisis es a los argentinos lo que el futbol a los españoles... una religión.

Esto no va de argentinos ni españoles, el cliché ha sido una licencia que me he tomado como un nacional de un tercer país porque es mi blog y porque hago lo que me da la gana en él.

Recordemos que este blog es sobre hombres, a propósito de hombres, y justo en una conversación con uno de ellos se me ocurrió hablar de un tema que no es la primera vez que ronda entre las arrugas de mi cerebro. Me sale la vena investigadora y lo planteo como hipótesis:

“El marigenoma (material genético del colectivo homosexual) muestra una tendencia de estos individuos a practicar el psicoanálisis de andar por casa”

Lo difícil, ahora, es probar dicha hipótesis y ante la imposibilidad de realizar un estudio experimental, basaré mis análisis en la observación y la experiencia.

Empiezo. REcuerdo que uno de los diagnósticos que recibí por parte de uno de estos “hombres de verdad convertidos en psicólogos” fue: eres un dependiente emocional y adicto al amor, los mensajes que envías a tu pareja le fortalecen y establecen una relación de dominio sobre ti; que dicho en otras palabras era un poco como que “me tiene cogida la medida y por ahí me la clava toíta”. Esto no es textual, pero más o menos era así. Recuerdo que en más de una ocasión me "encabroné" con este amigo porque detesto cuando la gente se pone el batín de psicoanalista... aunque en ocasiones y en algunas cosas tuviese algo de razón, y es que simplemente en esos momentos no lo veo.

La cosa no pasaría a mayores si esto fuese un hecho aislado, pero no. Será que hace mucho que mi círculo se compone de mayoría gay? pero yo no recuerdo que en mis tiempos de mayoría hetero las conversaciones fuesen iguales... y es que nos pasamos la vida hablando y analizando el comportamiento de nosotros mismo, pero curioso, casi siempre el tema son las relaciones. Si no me creen, observen con cuidado las situaciones en los próximos días... la otra posibilidad es que me hayan tocado todas las raras como amigas.

Habéis escuchado eso de: “yo no entiendo qué le pasa al mundo con las relaciones” ó “con lo guapo que eres y lo majo, no entiendo cómo es que no tienes novio” ó “estás solo porque quieres, seguramente eres de los que temen al compromiso”... o habéis estado en alguna de esas cátedras en la que se analiza al ausente? Yo recuerdo muchas en las que las frases son similares a: “se engaña a si mismo pues no quiere enfrentar tal cosa”, “se encuentra metido en una depresión y amargura porque no le satisface su vida, su entorno y no puede estar solo”, etc, etc, etcétera.

Así somos los “gayes”. Siempre con la psicología dale que te pego. Lo peor del caso es que contaminamos a nuestras mariliendres y hacemos de series como Sexo en Nueva York un tratado de psicología moderna en el que buscamos nuestro referente “yo soy más bien Carrie, tu eres un poco Charlote, y por supuesto, la prima es Samantha, que es la más guarra” (curioso, casi todo mundo quiere ser Samantha y no Miranda o Carrie, aunque a mí el final de Miranda me ha gustado mucho) Bueno, y qué decir de los libros que leemos, no es acaso Lucía Etxeberría un referente de la psicología mundial a partir de su renombrado (y denunciado) “ya no sufro por amor”

Luego, en ese afán de terapeuta te elaboran un diagnóstico que cuando quieren contrastarlo contigo te quedas con cara de ¿WHAT? ¿PARDON? ¡QUÉ CHINGADOS! O lo que es lo mismo “Y UNA MIERDA”.

En lo personal, no sé qué diablos trasmito a la gente que a todo mundo le da por achucharme, protegerme, llamarme en diminutivo y defenderme. Será que me proyecto como una “víctimapotencialdeabuso”? (que fue otra cosa que me dijeron, manda cojones!) o será que muestro "demasiado" mis emociones, fortalezas y debilidades? Como sea, en esta situación no hago otra cosa que disfrutar de esos mimos y por otra parte llevo mi comportamiento por donde yo considero adecuado. Quizás me estoy descubriendo, pero que me gusten los achuchones y los mimos no quiere decir que soy machacable. Podéis seguir mimándome, pero no esperéis que os haga caso en muchas cosas.

En contrapartida, creo que hay demasiada “dureza aparente” por la calle. Pareciera que es un comportamiento colectivo, “no te muestres, no dejes que penetren más allá de la corteza porque seguro que te harán daño”. Es eso? No sé, es que me da la sensación que si no expresas lo que sientes no lo vives del todo.

Aysss ahora me doy cuenta. Lo estoy haciendo. Estoy “maripsicoanalizando”!

Necesitamos más para probar la hipótesis planteada?

Comprobado: los “gayes” somos argentinos!

Besos a todos

Por cierto, un ex me dice que parezco el terapeuta de mis “exes”, espero que no sea así, que no me gusta ese rol.

Banda Sonora de este post: Víctor Algora, Paraguas, El Diluvio Universal, Viaje a San Francisco y Planes de Verano.

viernes, 6 de julio de 2007

LOS TUYOS, LOS MÍOS Y LOS NUESTROS


Pasado el tiempo desde que se produce la ruptura de una relación...sí, sigo con el tema de la ruptura, pero atención, creo que este post carece de la amargura de los previos... bueno, continuo... decía, cuando pasa el tiempo, las personas que se movían en el entorno de dicha relación no pueden hacer otra cosa más que decantarse por alguna de las partes, en mayor o menor medida, independientemente del tono de la separación.

Los amigos: los tuyos, los míos y los nuestros.

Inicias la relación y aportas tus amigos, él aporta los suyos y juntos hacéis algunos más, depende de la permanencia juntos pueden ser muchos más. En ocasiones todo eso se convierte en un “batido” de amigos, sus amigos ahora son más amigos tuyos, los tuyos llaman más a tu chico y los nuestros se reparten sin patrón definido. Pero eso no importa tanto mientras estáis juntos... el problema viene después.

Soy el clásico chico que toda madre quiere para su retoño. No penséis que eso es una ventaja, en muchas ocasiones ha sido un handicap para la relación, sobre todo en épocas más tempranas de la juventud, porque quién no tiene cierto enfrentamiento con la figura materna/paterna? Así, en mis tiempos de hetero las chicas poco caso me hacían cuando las madres se encantaban con el “niño” tan “bien” educadito, que no es malo, si lo que quisiera es enrollarme con la madre.

Ahora, que soy mari sin el trini, esta situación me ocurre principalmente con las mejores amigas de mis relaciones y cuasi relaciones; para muestra la siguiente lista (todos son pseudónimos aunque os reconozcáis pero me divertía ponerlos):

-Con el “croissantsendomingo” el mismo día que conocí a su mejor amiga se generó el flechazo, horas y horas charlando hasta bien entrada la madrugada. La “cachetes” resultó ser una entrañable amiga y buena compañera de juergas... ahora la tengo cuasi casada y a punto de aparcar su culito en la costa española. Fue parte de la “pensión” obtenida por el divorcio. Cosa que no le perdonará nunca “croissantsendomingo”.

-Con “lobezno”, su amiga “vivaandalucía” declaró cuando me conoció “el que más me gusta de todos los que he conocido”... poco sirvió porque mi querido “lobezno” no tenía la cabeza ni el alma para relaciones ni historias similares y yo continuaba mi veloz aprendizaje. Durante la ruptura “vivaandalucía” mostró mucho apoyo y complicidad conmigo, pero poco nos vemos ahora, aunque sé que hay mucho cariño mutuo.

-Y llega “elmanitas”. Corta pero intensa, una relación de altibajos breves. No por corta ha sido menos importante, encerró mucha ilusión y rompió prejuicios personales. Y ahí estaba “lapolan” con su pelo de fuego y sus cien palabras por segundo contándome su historia de doctorado y amores pasionales. Click, sencillamente hicimos click. Ahora somos grandes amigos, nos queremos mucho y aunque no nos vemos cuanto queremos, siempre volvemos, como los turrones en navidad. Digamos que en este divorcio mi capital aumentó generosamente en amigos, ah! también está “okiya” pero es muy difícil de ver.

-Y llega “lacallos”, que no ha sido relación propiamente, pero ha sido muy importante porque hubo un enganchamiento emocional "superfuerte tíasss" (claro, a falta de química) Como no ha habido relación, no ha habido divorcio, de hecho se ha pasado de la “pretensión amorosa” a la amistad de forma gradual y exitosa (aunque de cuando en cuando tenemos un desliz, pero es que nos gusta tanto besarnos, jeje) Con éste me he puesto las botas y me he quedado tan ancho como don pimpón. “Libélula”, “Teutona”, “Caipirinha”, “Galadriel” y mi “machoricitosdeoro”, todos son geniales y ahora forman parte de mi grupo cercano de amigos, en mayor o menor medida.

-Termino, de momento, con “Darty”, mi querido teckel, uff, uff, uff, qué decir? aún no podría hacer una valoración pues la ruptura sigue en proceso pero de momento ya veo parte de la herencia recibida “mandarina” y la “canariona”. Dos pedazo de personas que han hecho de esta relación un periodo más feliz aún, que hicieron de catalizador en los momentos amargos y que hacen de la ruptura la oportunidad de fortalecer nuestra nueva amistad... casi lo olvido, “lascuñadas”, que espero no perder de vista...

Pero aquí no he hablado de los nuestros, aquéllos que conocemos prácticamente a la vez y que permanecen... eso será en otro momento.

Hoy el blog está dedicado a toda esa gente que en más de una ocasión se ha volcado conmigo. Creo que no me falta ninguno, y si falta ya le tocará su blog personalizado...

Moraleja, por muy malo que sea el divorcio, si te quedas con las personas es como llevarse el “carro completo”, casa, coche, apartamento en la playa, etcétera... al final, siempre he ganado.


Besos para vosotros y gracias

lunes, 25 de junio de 2007

LA NORIA


Me he saltado una entrega y os he de confesar que no ha sido por falta de ganas para escribir lo que ronda esta “cabecita”; el problema viene de los cambios en mi estado de ánimo y en la orientación de mis pensamientos, así que llamemos a este post: la noria.

Durante dos semanas mi estado de ánimo se ha parecido más a una noria que a una balsa en una piscina de aceite. He pasado de la singular alegría de las fiestas de mi barrio al hundimiento autodestructivo de la autocompasión. Pobre de mí, que nadie me quiere, que no valgo nada, que no entiendo por qué las cosas nos resultan como lo esperas cuando das todo de tÍ. O bien, el mundo no me merece, soy lo más, que digo lo más, soy non plus ultra, y nadie me va a hundir.
A veces estoy arriba y todo se ve tan pequeño, sobre todo los problemas y las malas historias, luego, cerca del suelo, los objetos toman un mayor tamaño. En la cúspide, la sensación es excitante, en el suelo, decepcionante.

Y así he estado. Disfrutando de los días de diario con la cabecita ocupada para llegar al fin de semana y empezar con el run-run que se instala en la mente.

Esta semana alguien dijo: “hay que creer en el amor, pero no en el amor para siempre”. Mmmmm, no le presté mucha atención pero después de un orgásmico concierto de Rufus Wainwright, ya en casa, me vino la frase, fue entonces cuando me pregunté: no es acaso el amor entre madre e hijo, entre hijo y padre, entre hermanos,... un amor para siempre? Y aunque suele haber excepciones, si las relaciones son buenas, es un amor que permanece y prevalece sobre los conflictos. Entonces ¿qué pasa con el amor de pareja?

En el amor de pareja está la variable sexo, que marca la gran diferencia entre ésta y el resto de relaciones de “amor” (hay más, lo sé) Será entonces que es a partir del sexo que se originan las pruebas que puede superar o hundir una relación de pareja?

Otra persona, alguien que ha vivido en muchos países, mencionaba que en Madrid las relaciones gay son, aparentemente, más difíciles que en otras partes. A juicio personal señalaba que la promiscuidad de este colectivo es mayor en Madrid que en otros sitios. Puede ser, no lo sé de cierto, pero ¿no es sintomático el mirar alrededor y darse cuenta que la mayoría de las parejas que conozco y que se mueven por chueca son parejas abiertas? ¿será este planteamiento la situación inevitable de la mayoría de las parejas? Y los que no queremos este tipo de parejas ¿tendremos que “conformarnos” con eso? Yo apuesto por el no, aunque creo que mejor cierro la boca, que más pronto cae un hablador que un cojo.

De momento no tengo respuestas para nada de lo que cuestiono y, a pesar que me “revienta” dedicar tanto tiempo a estos temas, me parece que aun me queda “tela”, así que seguiré con este run-run.

Hice una apuesta ¿Seré el primero en enamorarme de nuevo? Sospecho que sí, que voy a perder. Me declaro un adicto al amor.

Hola! Mi nombre es Nicanor II y soy adicto al amor!!!

Hoy no está el horno pa’bollos. No he puesto música, mal síntoma, así que ¡a currar! Besos